El Edificio i, “El palacio de las pinturas”
Exploraciones arqueológicasAl igual que otros monumentos arquitectónicos de El Tajín, el Edificio i atestigua una serie de modificaciones estructurales y decorativas que reflejan cambios en el desarrollo del asentamiento y su sociedad, mostrando nuevas formas de utilizar el espacio construido, periodos de inestabilidad, así como la capacidad adquisitiva de sus promotores. Su ubicación en Tajín Chico (acrópolis de la antigua ciudad), su visibilidad y disposición con respecto a otros edificios y zonas de circulación, así como sus múltiples transformaciones advertidas en al menos cinco eventos constructivos y de remodelación, son una manifestación de la importancia política y simbólica de la sociedad jerarquizada que lo construyó.
El Palacio de las Pinturas, como también es conocido, se sitúa en el límite sur de la gran plataforma del Tajín Chico, frente a una escalinata que permite el acceso desde el área pública. Se ubica en una posición originalmente privilegiada, que ofrece cierto dominio visual hacia diferentes complejos de Tajín Grande. Sin embargo, esta parece haber sido interrumpida por una nueva plataforma (buscar dato) que favorece la vista al Juego de Pelota Norte. Hacia el Complejo Chico se observan diferentes plazas y edificios denotando el carácter ambivalente de las estructuras, también patente en el aprovechamiento de los espacios y en sus significados.
Formalmente el edificio se compone por un basamento de planta rectangular orientado hacia el NE, con una base de 20 m de largo por 12.5 m de ancho y uno o dos cuerpos escalonados de dimensiones reducidas[1], según su momento de ocupación. Al sur delimita una pequeña plaza circundada por los Edificios J, H, B y C, aunque a juzgar por el arreglo y la errática traza del Complejo, es probable que el espacio haya sido concebido de otra manera.
A grandes rasgos podemos reconocer dos etapas que destacan por la calidad artística y tecnológica de sus murales y el uso de elementos arquitectónicos típicos de El Tajín como las cornisas biseladas y nichos. Una tercera fase constructiva reformó el espacio sin perder las dimensiones de la plataforma y a su vez antepuso un estilo ornamental con base en relieves de argamasa por encima de las pictografías, en aparente concordancia con otras estructuras tardías del Tajín Chico. Finalmente, una cuarta y quinta etapa, apenas conservadas en secciones específicas del inmueble, muestran un estilo mucho más modesto que corresponde con el ocaso y eventual abandono de la ciudad. Las exploraciones arqueológicas realizadas en el edificio (Sánchez, 1995; 1996) permiten reconocerlas de la siguiente manera:
[1] El análisis arquitectónico realizado Villalobos (1986), ubica al edificio i dentro del género arquitectónico habitacional suntuario, cuyo rasgo distintivo con respecto al Tajín Grande, es el reemplazo de la masividad de las estructuras por construcciones más cercanas a la escala humana.
Secuencia histórica